Sandra Sánchez Mena
Bailaora

Bailaora, maestra de danza egresada en 2003 de la Escuela Nacional de Danza Nellie y Gloria Campobello del INBA, como Profesional en Educación Dancística con Especialidad en Danza Española. Profesora de Lengua Francesa desde los 17 años, Médica Veterinaria Zooetecnista (UNAM 1993-1998) y Licenciada en Educación Preescolar (2006).

 

Inició sus estudios de danza a la edad de 3 años en la escuela de danza de la maestra Adela Esparza, alumna a su vez de Manolo Vargas, donde estudia clásico español y ballet. Su primer acercamiento con el flamenco lo tiene en Francia al cursar su carrera universitaria a los 19 años. Buscaba aproximarse a su lengua y a la cultura hispánica, y así llegó al barrio viejo de la ciudad de Lyon. Subió las escaleras empinadas de un edificio antiguo. Arriba, la madera crujía con el zapateado rítmico, la guitarra hacía su trabajo y las palmas marcaban el compás. Era un estudio de gitanos de danza flamenca. Cuando atravesó el marco de la puerta, vio a ellos quitarse los zapatos para continuar bailando. Impactada por el suceso, supo luego de la boca de su maestra “así lo hacían antes los gitanos”.


A su regreso, se sumerge profundamente en las actividades escénicas. Se instruye en teatro con el profesor y dramaturgo Antonio González Caballero, danza flamenca con Patricia Linares y con Olinka Armenta. Asiste a los Talleres Libres de Danza de la UNAM para continuar danza contemporánea, cuyo primer contacto fue en la Universidad Lyon II. Al terminar su carrera universitaria, decide estudiar de manera profesional la danza. Su danza está influenciada por maestros como Gabriel Blanco, María Elena Anaya, Olinka Armenta, Mariana Landa, Mariano Parra (EU), Érika Suárez, “La Morris”, Patricia Linares, Lupe Gómez (España), “La Winy” Amaya y Lila Zellet.  


Ha pertenecido a compañías de danza española tales como Al Andaluz, Niñas de Goya y, de 2001 a la fecha a la Compañía “María Elena Anaya”. Se ha presentado en diversos foros en la ciudad de México: Teatro de la Danza, Sala Miguel Covarrubias, Teatro de las Artes, Teatro Raúl Flores Canelo, Foro Lenin, Los Talleres de Coyoacán, Tablao Gitanerías entre otros. Dentro de la República Mexicana, siendo parte de la compañía “María Elena Anaya”,  ha bailado en el Teatro Peón Contreras de la ciudad de Mérida, el Corral de Comedias de la ciudad de Querétaro, en el Tecnológico de Salamanca en Guanajuato, y en Huichapan, Hidalgo. En Diciembre de 2003 y Octubre de 2005 se presentó en el Teatro La MaMa en la ciudad de Nueva York.
En 2000, comenzó su labor docente y su trabajo de investigación en el área de sensibilización dancística con niños preescolares y escolares con quienes ha continuado trabajando a la fecha. Su trabajo actual está dedicado a la docencia de las lenguas y de la danza. Continúa sus estudios de danza en el estudio de  Mercedes “la Winy” Amaya.

 

Fotos: © José Elías / e7photo.com
 
 
 
 
 
 
 
 

Mi concepto de danza y de enseñar danza
La danza es una forma de aprendizaje de nosotros mismos, de los demás, de nuestro entorno e historia. Esta forma de aprendizaje tiene como principal vehículo el cuerpo, el cual al moverse puede expresarse y tiene la habilidad de darnos respuestas sobre nuestra vida, sobre el mundo que nos rodea y puede hacernos entender cosas sobre nosotros mismos y sobre los demás. “Nuestro cuerpo es el vehículo de nuestro ser-en-el-mundo, que nos permite la comprensión del otro” (Harf, 2001).
La danza es también una forma de darnos espacio y tiempo a nosotros mismos, de poder compartirlo con los demás. “El individuo no aprende pasivamente un saber histórico y cultural, sino que construye y elabora en interacción social” (SEP,2001). La verdadera docencia de la danza no sólo cubre el área psico-motriz, sino también el área socio-afectiva y cognositiva o intelectual.


Aveces  se piensa que ser docentes de danza es enseñar a los alumnos a moverse con “ritmo” y a que los movimientos se realicen con exactitud.  Sin embargo, personalmente creo que la danza va más allá de moverse correctamente. Es el movimiento el medio para aprender a entender el mundo, la música, la vida y hasta al propio ser de otra forma. El movimiento es el medio a través del cual nuestro alumno y nosotros nos expresamos y, en consecuencia, nos comunicamos.  “No es suficiente con aprender pasos y frases de movimiento de la maestra; debes de ser capaz de crear tus propios pasos y frases, ampliando no sólo tu propio mundo expresivo sino también el mundo de la danza” (Green, 1992).


En lo particular, enseñar a través del movimiento debe de partir de algo conocido e interesante para el alumno, debe de tener un fin y debe de originar un aprendizaje significativo. “Los procesos de aprendizaje suponen siempre la integración de un nuevo conocimiento a esquemas que el sujeto ya construyó, enriqueciéndolos en una estructura cada vez más compleja, espiralada y que permite la resignificación de lo real” (Porstein, 2001).