Nací y me cobijaron manos artistas. La música,
el canto, la pintura, la buena comida con la mesa armada de vivencias
de tres generaciones me encaminaron a la danza. En los ritmos
árabes, descubrí el origen de mi pulso y aún,
con él, el sentido de mis pasos en este mundo. Encuentro
respuestas. Dejo las preguntas a las matemáticas, a las
ciencias de la educación y a las de la salud… y
a mi terquedad su búsqueda.